La lluvia hoy me contó que una vez fuiste
sirena, que tu cabello era color violeta y tenías una corona de perlas.
Que
bajo el mar los peces te tejían una cola tornasol para el festín de luna llena.
Que cada viernes escribías una carta de sal y atrapabas libélulas sólo para mí.
Pero tú nunca te quitaste las piernas siempre te gustó como el viento ondeaba
tu cabello y corrías tras él.
Tan intangible e invisible que nunca se enamoró
de ti.
