Desde hace varios meses, anoto todos mis
sueños...
Me despierto en medio de la madrugada o ya en la mañana y anotó con lujo de
detalles y apurado, antes que el sueño se desaparezca o se pulverice en mi
cerebro, el inicio, desarrollo y final de mis historias locas, safadísimas; a
veces sin aparente sentido. Que en realidad nos hablan de lo que somos y
sentimos.
Hay sueños de todo tipo, los normales (situaciones cotidianas), los extraños o
raros, también los que nos recuerdan nuestros profundos miedos y temores, pero
los que más me gustan son los sueños bonitos, que los que a través de una
situación inusual nos hacen sentir bien, nos dan calma, paz.
De esos hay un
montón y el solo hecho de leerlos y releerlos, me hacen regresar en la vida
real mientras los leo durante el día a esa sensación inicial que provocaron mientras
dormía y eso, es hermoso.
Hace pocas noches soñé con alguna especie de nido o jardín, pero que no era
para bebes o niños, sino para adultos, para gente grande. Estábamos todos los
alumnos encima de, si así pude llamarlos, en este jardín central, circular
dentro del nido, estaba lleno de gente y había una sensación muy bonita de
saber que las personas que estaban ahí, estaban dispuestas a conocer otras
personas y relacionarse, pero de la manera más pura e inocente posible, sin
prejuicios, sin desconfianza, sin las cargas que adquirimos mientras crecemos y
nos hacen perder esa mirada pura que tienen los niños, que simplemente quieren
hacerse amigos de quien está al lado. Fue tan emocionante, y me desperté muy
contento.
"Un nido para grandes", C.B.