Genoveva, mi dama de acero, mi más íntima
amiga y confidente, ella es quien me enseñó a ser solidario siempre, empático,
y las muchas semillas que inculco en mí, que ahora veo reflejadas en frondosos
tallos.
Ella estuvo disponible las 24 horas para mí, me lo dio todo sin esperar nada a
cambio.
Dejó de dormir cuando yo enfermaba, por llorar cuando yo sufría y sonreír
cuando triunfaba.
Ella es mi madre, la mujer que me da fuerza para seguir luchando por mis sueños. Mi primer y único amor, vida de mi vida!
Agustín, una persona extraordinaria que me
ha enseñado de todo un poco y me ha dado lo que siempre he necesitado, un
ejemplo a seguir y uno de los hombres más fuertes que he conocido; el me enseñó
a jamás rendirme. Mi héroe sin capa... Mi padre.
Hay vidas destinadas a encontrarse y estar
juntas en la eternidad; y aunque sus días juntos no sean tan fáciles, saben
que, separados no pueden estar.
Fotografía, año 1987.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario