Se nos esfumó el 2020... Un año demasiado particular para recordar, y a pesar de todos los momentos tan duros ha estado colmado de cambios, lleno de aprendizaje y lleno de la mejor fortuna que la vida nos puede obsequiar: tiempo con nuestras familias.
No sé cómo fue tu 2020. Si lloraste más de lo que sonreíste, o si tus lágrimas fueron de alegría. No sé si perdiste a un ser querido o celebraste la llegada de un nuevo miembro en tu familia. Si quedaste desempleado o fuiste ascendido. Tal vez tiraste la toalla, o tal vez fue tiempo de reinventarse. Viví días de mucho dolor y también de alegrías, sí... Fue un año atípico, lleno de miedos e incertidumbre. Sin embargo, este año nos condujo a vivir en resiliencia, a pensar un poco más en aquello que usualmente ignoramos por lo deprisa que a veces va la vida y a valorar los más simples detalles.
Lamento que el año que ya está culminando no se reiniciará, ni tampoco se borrará de nuestra existencia, la vida no se resolverá milagrosamente entre hoy y mañana. Dejará marcas tatuadas, y no será el cambio de calendario, ni el color de la ropa que vas a usar en las próximas horas lo que promoverá un cambio. Este cambio dependerá de tus actitudes, lo que lleves dentro y como elijas lidiar con tu dolor… Que los buenos vientos traigan nuevas y maravillosas energías a todos!!
Un futuro por hacer y una vida por vivir. ¡Que la fuerza nos acompañe... Until the light takes us! Have a fucking special 2021!!









