"Shaitán llegó para ponerle el soundtrack a tu vida."
Hace algunas semanas, junto con unos amigos vimos en un
módulo de artesanía esculturas que formaban parte de las estructuras de unas
pipas, me gustaron mucho y las adquirí.
Personalmente no me agrada el olor/sabor que tiene un cigarrillo, he usado en
ocasiones un pucho para que alguna que otra foto pretenda acoger una atmósfera
"más rocker", pero más allá de ello no. El gusto por el humo no es de
mi interés, ni tampoco el experimentar con sustancias nuevas por descubrir. Sin
embargo, anhelo llegando a la última fase en mi vida, tener un viaje interno
con Ayahuasca y poder así explorar ese multiuniverso dentro mío, obvio que se
llevará a cabo cuándo el cabello se me torne plomo y cuando sepa más de la vida
que me alberga ahora.
Ahora, en mi opinión, el hecho es que el ritual que también
forma parte de la adicción al fumar, creo que se debe a que el cerebro humano
se va preparando para la dosis que va a recibir, iniciando así el proceso de
gratificación por puro condicionamiento, justo como los perros de Pavlov, sí,
esos mismos que empezaban a salivar, justo antes de llegar el momento de
recibir su recompensa.
No pretendamos moralmente sentirnos mejores por no tener vicios, o no compartir
gustos que la mayoría de personas mantienen, tampoco de pensar en que somos
únicos y diferentes, pues ello esta demasiado trillado, lo que si deberíamos
detenernos a pensar, es sobre la incomodidad que generamos cuando se fuma en
lugares públicos, o cerca a terceros, lo mismo pasa cuándo expandes tu ruido
bullicioso de música cuando al resto no le agrada en lo más mínimo, piensa un
poco herman@, ante tales circunstancias, son algunas de las tantas ventajas las
que se tiene el cohabitar en tiempos de cuarentena.
6to Día de Cuarentena: He conocido nuevas amistades, dicen
vivir en mi habitación.

