Hoy, me doy cuenta
que la necesidad de sentirse bien con uno mismo es aceptar la existencia de que
todo, absolutamente todo forma parte de lo mismo. Lo bueno y lo malo
coexistiendo bajo un mismo paradigma impregnado de diferencias,
vulnerabilidades y por qué no, también de momentos emocionantes. La vida no
guarda ningún misterio, al contrario, muestra y demuestra sus secretos
continuamente. Hay que estar atentos. Tan así, que es nuestro deber asumir la
capacidad de ver más allá y saber detectar e interpretar las señales de esos
días en donde el cielo parece estar pintado solamente en escala de grises.
No podemos vivir sin siquiera cuestionar
nuestra propia existencia, no podemos respirar sin la tranquilidad de estar
trabajando por nuestro propósito, no podemos vivir sin soñar nuestra vida
misma, no podemos vivir siendo indiferentes todo el tiempo. ¿Por qué no? Porque
así nos consumimos más rápido. Porque así nos morimos sin saberlo.
Somos no más que un momento fugaz en la
historia de este mundo. Un pestañeo efímero. Sabiendo eso, hagamos valer la
única oportunidad que tenemos de construir una vida con valor. Abraza siempre
lo que te aporte valor y manda a la mierda todo aquello que te limite el logro
de ser una mejor versión tuya.
Este año, no alcancé todos los objetivos
que me propuse, pero si hubo suficiente de lo inesperado y eso valió más.
Siempre al pasar la página agradezco lo vivido y le doy la bienvenida a la
esperanza de celebrar un nuevo destino. Porque me encanta la idea de mirar
siempre un poco más allá y descubrir la presencia de algo más interesante que
el aquí y el ahora.
Un futuro por hacer y una vida por vivir.
Have a fucking special 2019!

No hay comentarios.:
Publicar un comentario