«Todas las drogas en el mundo no nos salvarán de nosotros mismos».Con el fuego, la seda se convierte en cianuro, pero en el infinito y poderoso universo del arte se puede invertir el proceso, y eso es lo que hizo Manson con esta segunda parte de la trilogía del Anticristo, basada en la gestación, auge y autodestrucción de una estrella del Rock, pero contada al revés, como un flashback que frena el sendero de aquellos que mueren jóvenes, haciendo que sus nombres y obras se hagan leyenda. Pero lo que nadie esperaba era que aquel corrosivo veneno trasmutara al segundo estado de la materia de un artista, la fama, y esa seda que antes fue veneno la tejió Mechanical Animals, con todo su etéreo brillo y cósmico glamour.
Varias de las mejores baladas están albergadas aquí, la acústica The Speed Of Pain, la opresiva/depresiva Disassociative, que es como una densa nebulosa de sonido y sentimiento, como eco de un pesar de otro mundo; la dulce The Last Day On Earth, seguida de cerca por su alma gemela, Coma White. Y no por ello en este álbum falta lo explosivo, pues también tienen cabida temas con rabia como Rock Is Dead, Posthuman o la intensa I Want To Disappear.
En este álbum, Manson seguía encarnando a su personaje de siempre, a su alter ego, pero mostrando esta vez su lado más frágil, el de un individuo aturdido y contrariado por un mundo sin alma donde él no encaja, un ser ‘disasociativo’ respecto a todo lo que le rodea. Hoy, el "Mechanical Animales" cumple 21 años, Manson demostró ser un héroe del género, capaz de reinventarse a sí mismo en cada entrega de su propia saga, un genio yendo más allá del propio arte, no obedeciendo a una ciencia exacta y preestablecida de la aburrida y detestable rutina de la lógica…
Cada que escuchó el Animal Mecánico, llegan tantos recuerdos que se desvanecen, se arreglan y dejan el sabor agridulce del jarabe para la tos! :')
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